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El zen de Suzuki

Originariamente, el budismo zen se difundió en dirección a Oriente. El budismo zen es una Religión y Filosofía en China, una pieza indispensable de la Cultura China.Según la tradición, hacia el siglo VI, el monje indio Bodhidharma llevó consigo en su viaje a China las enseñanzas budistas que dieron nacimiento a una escuela autóctona de meditación conocida como chan, y con el tiempo se transmitieron a Corea y Japón, donde se formó el llamado budismo soen y zen respectivamente.

Budismo Zen

Hubo que esperar hasta finales del siglo XIX para que tuviera lugar el movimiento en sentido contrario: la difusión del zen en Occidente. Pocas veces en la historia de las ideas resulta tan fácil datar con cierta precisión el momento en que se produce un encuentro cultural significativo. En el caso de la introducción del zen en Norteamérica, una fecha (1893) y unos nombres (Soen Shaku y Daisetz T. Suzuki) marcan ciertamente el inicio de una nueva etapa en la historia del zen.

Soen Shaku (1859-1919) fue probablemente el primer maestro zen en visitar los Estados Unidos. Acudió en 1893, pese a las críticas de que fue objeto, invitado a participar en el primer Parlamento Mundial de las Religiones que se celebraba en Chicago, ciudad que acogía ese año la primera Exposición Mundial de los Estados Unidos. La Exposición conmemoraba los cuatrocientos años de la llegada de Colón al “Nuevo Mundo” y Chicago, convertida en centro de las miradas –como lo habían sido a lo largo del siglo otras grandes ciudades sedes de ferias y exposiciones internacionales como Londres, París o Barcelona-, hizo gala de su arquitectura y pujante poder económico.

En este escenario claramente primaban los intereses políticos y económicos, pero los visitantes de los recintos de la Exposición y los asistentes al Parlamento se pudieron beneficiar también de las muestras del arte, la cultura, las costumbres o las creencias religiosas de los países allí representados. Es posible, por ejemplo, que la réplica del famoso y antiguo templo Hooden, obsequio de la delegación japonesa a la ciudad, o la presencia del maestro Soen fuesen el primer contacto con el budismo japonés para buena parte del público norteamericano.

Soen escribió un texto titulado La ley de la causa y el efecto, según la enseñó Buda para la ocasión. Pocos años después, en 1905, el maestro volvió a Estados Unidos para enseñar zen. Su traductor y asistente fue entonces el joven Teitaro Suzuki, quien se encontraba allí desde 1897. Suzuki había sido recomendado por el propio Soen a Paul Carus, el editor de Open Court Publishing Company en Illinois, por sus conocimientos del inglés y de chino clásico. Durante los once años que Suzuki trabajó en Open Court tradujo El evangelio de Buda de Paul Carus al japonés (publicado en 1895), al inglés clásicos como el Daodejing de Laozi o El discurso sobre el despertar de la fe en el Mahayana atribuido a Avaghosha; y escribió Outlines of Mahayana Buddhism (1907), seguramente la primera monografía sobre esta corriente budista en inglés.

Otros discípulos del linaje de Soen Shaku viajaron a Estados Unidos y se establecieron allí, fundaron centros e impartieron enseñanzas, pero sin duda, fue la obra y la personalidad de Suzuki la que mayor influencia ejerció ante un vasto auditorio de americanos y europeos. Los títulos en inglés de Suzuki suman unos treinta volúmenes y sus obras en japonés cerca de cien, y los recuerdos que conservan quienes le conocieron revelan un gran reconocimiento y admiración hacia su persona.

Suzuki nació en la ciudad de Kanazawa, en la prefectura de Ichikawa, en 1870. Vivió una dura infancia pues a la muerte de su padre, médico de profesión, su familia se vio sumida en la pobreza. A los 21 años, tras morir su madre, ingresó en la que después sería la Universidad de Waseda, la Tokio Senmon Gakko, pero la abandonó para dedicarse a la práctica del zen con el maestro Imakita Kosen en Engaku-ji de Kamakura. Cuando falleció su maestro, recibió la instrucción zen de Soen, y la compaginó con unos cursos no regulares en la entonces Universidad Imperial de Tokio, siguiendo el consejo de su amigo de la infancia, el célebre filósofo Nishida Kitaro. Según sus biógrafos, tras quince años de asidua práctica del zen, en diciembre de 1895, alcanzó el despertar zen y recibió el nombre de “Daisetsu”, “gran sencillez”.

Religión y filosofía en China

Durante los años transcurridos en Estados Unidos y Europa, Suzuki amplió sus conocimientos de la filosofía y la tradición espiritual occidentales. En 1909 regresó a Japón y se dedicó a enseñar inglés en una escuela superior de Tokio y más tarde, budismo en la Universidad de Otani en Kioto, donde fundó la primera revista sobre budismo mahayana en inglés, The Eastern Buddhist, junto a su mujer Beatrice Lane. Los años siguientes viajó a China y Corea y varias veces de nuevo a Estados Unidos y Europa como profesor visitante y conferenciante en distintas universidades y no dejó de escribir y traducir.

El zen de Suzuki

Prácticamente toda su obra se centra en el zen pero también escribió sobre el pensamiento chino, los textos clásicos del budismo y sobre la escuela budista de la Tierra pura (o shin). Por su enorme relevancia para la recepción del zen en Occidente, podemos citar entre sus escritos Essays in Zen Buddhism (1927-1934) y Zen Buddhism and Its Influence on Japanese Culture (1938). El 12 de julio de 1966 a los noventa y cinco años de edad pasó a la otra orilla.

Si bien nadie duda del importante papel desempeñado por Suzuki en la transmisión e implantación del zen en Occidente, especialmente en Estados Unidos. Todavía hoy no se ha estudiado ampliamente el alcance de su obra, aunque algunos autores han señalado ciertos puntos controvertidos de su legado. Por ejemplo, si entre los estudiosos occidentales del budismo se había tendido a priorizar la indagación sobre la tradición theravada (o más conocida como hinayana), Suzuki tuvo una gran incidencia en la promoción de la mahayana. Restituía así el valor del desarrollo extremo-oriental del budismo, pero mientras los primeros habían insistido en la pureza de la tradición más cercana a los orígenes del budismo, Suzuki se situaba en el otro extremo al definir el zen japonés como la culminación de la espiritualidad asiática.

Por otro lado, mientras trataba de acercar el contexto en el que surgió el zen a un público occidental, se refería al zen como la esencia de toda religión o acentuaba su universalidad, su capacidad de adaptarse a cualquier época y sociedad que le confería una posición privilegiada para responder a los problemas de la modernidad como el vacío espiritual, la crisis de valores o la antítesis ciencia-religión.

Entre dos mundos

Situado entre dos mundos, Suzuki dedicó denodados esfuerzos a dar a conocer el zen a los occidentales y buena parte de su prolífica carrera a renovar entre sus compatriotas el interés por la espiritualidad japonesa, cuyo núcleo establecía en las enseñanzas zen y de la Tierra pura del período Kamakura (1185-1336). A la par que lograba una síntesis en su persona, tendía a contraponer ambos mundos en sus escritos suscitando en el lector una visión idealizada de Asia, caracterizada por su espiritualidad, sabiduría intuitiva, armonía con la naturaleza, no-violencia o el sentimiento de pertenencia a la comunidad, mientras presentaba a Occidente con los rasgos opuestos: materialista, racionalista, destructor de la naturaleza, dominador, individualista, etc.

Por ello algunas voces críticas le atribuyen haber alimentado tanto la actitud embebida de nacionalismo de algunos de sus seguidores como de exotismo por parte de otros. Y puesto que en su presentación del zen, Suzuki hacía hincapié en un tipo de vivencia inefable y sólo accesible a través de la propia experiencia, al tiempo que trataba de hacerla comprensible con los argumentos y el lenguaje de la filosofía occidental, también se le ha reprochado tanto haber realzado su aspecto irracional o esotérico como haberlo amoldado en exceso a las categorías occidentales. De acuerdo con esto, se prefiere hablar del “zen de Suzuki” para poner de relieve que su aproximación al zen no deja de ser una interpretación de la tradición.

Sea como fuere, los testimonios que nos hablan de Suzuki son unánimes respecto a su calidad humana; nos dicen que siempre se mantenía en calma, transmitía paz y tranquilidad, que rebosaba sabiduría y, sobre todo, humildad, amabilidad, compasión. En cuanto a la significación de su tarea, quienes le conocieron coinciden en que fundamentalmente consistió en iluminar y nutrir la vida espiritual de muchas personas.

Una pregunta típica en la práctica de los koan zen reza: “¿Cuál es el significado de la llegada de Bodhidharma desde Occidente?”. De forma similar, teniendo en cuenta que para muchos occidentales, cuyo punto de partida o quizá único referente en su conocimiento del zen sigue siendo la obra de Suzuki, podríamos preguntar por el significado de su llegada desde Oriente.

La respuesta más obvia podría ser que el zen se daba a conocer en todo el mundo, auspiciando con ello nuevos desarrollos. Sin embargo, de acuerdo con el espíritu del koan, uno de los métodos del que se sirve el maestro para calibrar la madurez espiritual y comprensión del zen del discípulo en función de su respuesta, cada lector deberá dar con la suya.

Raquel Bouso

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