Arte en China Publicado el . Última actualización el

Gao Feng: virus, gérmenes y arte en su obra

En la última década el mundo del Arte en China y la Cultura China tiene puesta la mira en las obras de los pintores chinos, lo que ha hecho que éstas ocupen el tercer lugar dentro del mercado intermacional. Como es el caso del artista chino Gao Feng. Las causas del reciente escalonamiento son complejas, sin embargo, existen dos grandes factores de relevancia: el realismo satírico y romántico en la temática y la tendencia a comerciar con el arte al estilo asiático en la era de la globalización. Dentro de este ambiente, ¿Qué tiene de sobresaliente la pintura de Gao Feng? La representación de un mundo microcósmico visto a través de “Su espejo mágico”.

Gao Feng y el arte de la provocación

La inauguración de la primera exposición individual del pintor Gao Feng es un indicador de que la ruta para superar a los pintores chinos de la generación de los años 90 está siendo trazada por una segunda generación, al margen de los temas maoístas y de las huellas de la Revolución Cultural.

Quizá el término generación es demasiado grande, en un momento en el que no existe en China una corriente o unos grupos de artistas que hayan desarrollado una escuela, sino el surgimiento de un fenómeno súbito con características de individualidad. Ocupar los primeros lugares en el marco de un acelerado proceso ha sido desquiciante para quienes rápidamente se encontraron con su entorno artístico: percepción y perspectivas, dejaron de ser familiares para convertirse en parte de la globalidad.

Para quienes han querido participar de este gran festín, imitar a los famosos se ha convertido en un recurso, y lo extraordinario es que funcionará mientras existan millonarios que “compran arte como compran acciones en la bolsa”, según las palabras del pintor Zhang Xiaogang. Este no es el caso de Gao Feng, su línea de creación transita a la inversa, sus sentidos están dirigidos hacia sus cuadros, son una sonda que lo conectan con su pasado y su entorno.

El pintor nace y se hace, Gao Feng fue un niño pintor antes de pintar. Las armas de la versión ilustrada del Romance de los tres reinos y el mundo cotidiano de un niño nativo de la provincia de Xinjiang fueron el caldo de cultivo que hizo que su mirada se agudizara y que con el tiempo desarrollara lo que Gaolin, doctor en Historia del Arte, llamó “Su espejo mágico”. A través de él, Gao Feng ve los virus y las bacterias que pululan en los cuadros clásicos de la China dinástica. Pinturas que recobran vida en su colección “Existencia pasada” y prevalecen en su colección “Existencia presente”.

En una entrevista en su estudio, el pintor nos habla de su incesante diálogo con el mundo microcósmico y sus inquietudes sobre el futuro del arte en China.

Gao Feng ¿Crees en la eternidad?

Creo que, además de este espacio, existe otro, pero no lo entiendo. Los textos sobre budismo y taoísmo también hablan de ese otro tiempo. Durante el proceso de mi trabajo puedo entender lo que los pintores sentían mientras pintaban esos cuadros, esos pintores fueron mis antepasados y representan mis vidas anteriores. Para crear se necesita mucha imaginación, por eso en algunas ocasiones las frases de los libros clásicos o de los textos sagrados budistas o taoístas me sirven de inspiracion para complementar mis obras.

¿Qué influencia tuviste de la escuela occidental?

De estudiante me gustaban mucho algunos pintores occidentales, como Picasso, Van Gogh y otros impresionistas. Pero lo que más me conmovía eran las historias en torno a sus vidas. Digamos que de pequeño lo que más me influyó fueron las ilustraciones de las novelas clásicas de la literatura china, los caballos, las peleas, las armas. En ese tiempo yo hacía mis propias armas con madera.

¿Cómo ves el arte occidental?

En occidente, desde el arte moderno hasta el contemporáneo los conceptos han sido muchos y muy cambiantes. Esta gran cantidad de concepciones artísticas tuvo una influencia muy profunda en mí. Un concepto te lleva a otro. En China no fue así, no hubo ningún desarrollo; esto está relacionado con el entorno y sus mecanismos. En ese momento, China pasó más tiempo haciendo revolución que revolucionando, los gobernantes y la gente estaban más preocupados por la producción.

¿Cómo defines tu obra?

A mí no me gusta que se clasifique el tipo de obra, porque justo cuando el artista se sale de esos preceptos es cuado la obra empieza a ser más interesante. Lo que uno hace puede coincidir con muchas cosas que uno ni se imagina, por ejemplo, la exposición de mis trabajos en Shanghai condujo a que, después, me invitaran para participar en una exposición patrocinada por una fundación para el SIDA, porque mis trabajos están compuestos de muchas infecciones, virus y organismos.

¿A qué tienes miedo?

No es que tenga miedo, con frecuencia soy un poco tímido o introvertido, quizá eso puede originarse en algún miedo que tengo. El concepto de miedo es distinto. Si ese es el caso, continuamente tengo miedo. Quizá sea esa la razón por la que no me gusta salir. Me da miedo enfrentarme a la gente, enfrentarme a problemas.

Dices que pasas mucho tiempo en tu estudio pero, cuando sales, ¿Qué lugares eliges para distraerte?

Ahora que me considero todavía joven, estoy muy ocupado y, cuando salgo, siempre siento que debería estar trabajando, quizá tiene que ver con este periodo de mi vida. Pienso que no será así para toda la vida. Pero si no hiciera nada me aburriría, es una contradicción. Lo mismo me pasa cuando estoy pintando, cuando me canso de pintar sobre temas del pasado, cambio a mis pinturas de temas presentes, e inclusive cambio de materiales. Estar trabajando los dos estilos y los dos tiempos distintos es parte de lo mismo. Cuando era estudiante mi sueño era algún día tener un estudio y, al levantarme por la mañana, apenas abrir los ojos, ver mi cuadro por acabar, observarlo y reflexionar como quisiera terminarlo.

¿Con qué sueñas?

Sueño con frecuencia. Se puede decir que los sueños son también otro mundo distinto al mundo real. Algunas veces cuando estoy soñando y me despierta cualquier ruido, cuando me vuelvo a dormir retomo el sueño donde me había quedado antes de que me despertara. Con frecuencia sueño con caras cuyas facciones no están muy bien definidas, como las de los personajes de mis obras. Aparecen personas envueltas por una capa de humo, no las veo claras, camino y camino y no hay nada alrededor, entonces empiezan a aparecer los virus.

¿Cuál es tu opinión sobre el arte chino contemporáneo?

El arte contemporáneo chino está muy cotizado. Los precios de las obras llegan a ser tan altos como los de un artista occidental consagrado. Me pregunto qué consecuencias traerá esta comercialización del arte aquí en China. Esto puede ser que afecte a los artistas que no están haciendo arte comercial. Una de las cosas positivas que puede suceder en el caso de una depresión económica es que los pintores podrán retomar su propio estilo. Los artistas que no siguen las tendencias o la fórmula marcada por artistas como Fang Lijun, que tiene un estilo crítico de la sociedad, empiezan a hacer exposiciones en base a este estilo porque, casualmente, quienes siguen su estilo tienen un mayor mercado, lo que margina a los demás artistas.

Quienes realmente quieren hacer arte están trabajando en lo suyo aunque el esfuerzo sea mayor. La diferencia entre las buenas obras y las malas es enorme. Los grandes magnates de empresas del sureste de Asia, de países como Indonesia, Singapur, Taiwán o Hong Kong que quieren invertir, invierten en el arte contemporáneo chino comprando obras de artistas medianamente reconocidos. Esto sobrevalora las obras de estos artistas, pero eso es falso. Estos compradores compran y venden cuando aumenta el valor de la obra sin importarles si les gusta o no. Por el contrario, en occidente, como han atravesado por tantos cambios, subidas y recesiones, y además existe una tradición en el mercado del arte, la compra o venta de un cuadro no depende tanto de la situación económica por la que se esté atravesando en el momento.

Mónica Ching

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