Zigor Aldama: “El reto de retratar a China” Publicado el . Última actualización el

Zigor Aldama: “El reto de retratar a China”

La primera vez que aterricé en China, en 1999, con 19 años, reconozco que lo hice con muchos tópicos en la maleta. Nunca me había interesado especialmente el país y creía poco menos que sus habitantes eran amarillos, estaban todos ataviados con gorros cónicos y comían exclusivamente arroz. Afortunadamente, no tardé en descubrir lo equivocado que estaba. Desembarqué en Shenzhen, donde almorcé por primera vez en mi vida en un McDonald’s y descubrí el KFC, y al cabo de dos días supe que lo que estaba viendo tenía que contarlo. Así que abandoné los estudios de Ingeniería Industrial y me matriculé en Periodismo en la Universidad del País Vasco. Combiné la carrera con la vida en China de la mano de mi pareja, originaria de Sichuan, y comencé a colaborar con medios regionales en Euskadi.

Los comienzos no fueron fáciles. Hasta el ingreso en la Organización Mundial del Comercio y la concesión de los Juegos Olímpicos, el interés en España por el Dragón que estaba despertando era todavía mínimo. La mayoría de los textos tenían que versar sobre curiosidades y viajes. Pero eso me permitió visitar todas las provincias del país con la calma de quien, con pocos yuanes en el bolsillo, está obligado a viajar en el ‘asiento duro’ de los trenes. Ahora, sin embargo, raro es el día en el que China, ya la segunda potencia mundial, no es noticia.

Relatar lo que sucede es un reto profesional constante. Adaptarse a los cambios sociales es un desafío en lo personal y en lo anímico. Shanghai, la ciudad que me acoge ahora, puede ser un lugar tan fascinante como terrorífico. Y lo mismo se puede decir de la sociedad china. Sin duda, este es un país extremadamente complejo que algunos odian y otros adoran. Responde bien a la filosofía del yin y el yang, pero yo me he empeñado en buscar el equilibrio entre ambos.

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