Jordi González Publicado el . Última actualización el

Jordi González Linares:“En China, ir caminando al supermercado puede llevar más de media hora”

Jordi González Linares, becario de la Fundación ICO en Shanghai

Mi ciudad de acogida en China fue Shenyang, capital de lo que antiguamente era Manchuria. La vida en Shenyang me llevó a cambiar mis costumbres. Un ejemplo de ello son los desplazamientos. Las distancias en muchas ciudades chinas se aproximan más a las de las ciudades americanas que a las de las europeas.

Ir caminando al supermercado puede llevar más de media hora y, aunque aquí no hay panadería, de haberla se tardaría otro tanto. Así que después de llevar desde los seis años sin subirme a una, me tocó comprar una bicicleta.

Pregunta recurrente en el intercambio de experiencias es “¿Qué te trajo a China y qué haces aquí?” Y mi respuesta siempre ha sido muy pobre: “Vine a estudiar chino, y sigo estudiando chino”. Pero detrás de esa respuesta se esconden  en realidad muchas más razones; y son las mismas razones que llevan a cualquiera a abandonar su tierra voluntariamente: el ansia de explorar y de saber más, de mezclarse con gente extraña y de ser uno mismo el extraño. En la actualidad continúo con la beca que me llevó a Beijing, pero este año, el cuarto en China, lo estoy pasando en Shanghai. A partir de julio acaba mi vida como estudiante y empieza mi pugna por introducirme en el mundo laboral en China.

Intención de volver a España, con crisis o sin ella, ninguna, y es más, animo a todo aquél que sienta curiosidad por este país y ame las emociones fuertes, en su vertiente sociocultural, que no se lo piense dos veces y dé el paso, la experiencia bien lo merece.

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