Eugenio Bregolat Publicado el . Última actualización el

Eugenio Bregolat: “Fuera soy un “lao wai” (un extranjero), pero dentro soy chino”

Comienzo mi décimo segundo año en China. Sin fecha de regreso, porque esto se ha convertido en mi casa. Llegué a Beijing con dos años y crecí hablando mandarín casi antes que español y comiendo jiao zi’s en la cocina – es allí donde podía saborear la comida china de verdad y no la que ponían en la mesa del comedor a escasos metros. A mis amigos chinos siempre les digo: “Fuera soy un “lao wai” (un extranjero), pero dentro soy chino”.

Más de una vez he aparecido en una reunión y me he encontrado con “El chino con el que he hablado por teléfono no me dijo que iba a venir un extranjero”. Lo siento señor, la persona con la que ha hablado por teléfono soy yo. No sé qué metieron en esos jiao zi’s, pero me he enamorado de este país, de su gente, su historia, su cultura, su energía…Más que un amor, es una obsesión. No se explica que, cuando viví en Europa durante cuatro años antes de volver a China, se me saltasen las lágrimas cuando oía el himno nacional chino, o que mis amigos y yo nos pasáramos todo el día hablando sobre volver porque todos, sin excepción, nos deprimíamos por no estar allí. Es curioso, porque, a veces, cuando llevas demasiado tiempo en China no lo aguantas más, pero basta con salir cuatro días del país para volver a tener el “mono” de estar allí.
Actualmente vivo en Shanghai, lugar que inmediatamente te transmite su condición de ciudad viva, cosmopolita, emprendedora… ¿Quién no alucina la primera vez que ve el Bund o la Jin Mao? Pero cada vez más encuentro que Shanghai es una ciudad desconectada del resto de China, y es una pena que muchos extranjeros que vienen se queden con esa imagen de Pudong que ven desde un restaurante que podría estar en Nueva York o Londres. Hay un país – un continente – entero por descubrir.

Tras tantos años, todavía siento que no conozco bien este país. Dicen que cuando uno llega a China se siente capaz de escribir un libro sobre el país. A la semana, sólo un artículo y, al mes, prefiere callarse porque es un país tan grande y complejo que uno se pierde y cree no entender nada. China es, desde luego, un país de grandes contrastes y contradicciones. Es el país que tiene el banco mejor capitalizado del mundo pero, a su vez, es éste el mismo país que sube los tipos de interés un 0,27% en vez de un 0,25% u otro número redondo porque eso favorece el cálculo con el ábaco, el instrumento todavía básico de cálculo en las zonas rurales. Y así cientos y miles de ejemplos que chocan de frente con el objetivo de un país que lucha por volver a ser lo que fue: el número uno.

Los chinos dicen que uno no sabe lo que quiere hasta que tiene sesenta años. Me gustaría creer que he encontrado el sitio ideal para mí… ahora bien, no sé si llegaré a entenderlo de verdad… ni a los sesenta, ni nunca.

Eugenio Bregolat trabaja en una entidad financiera en Shanghai

Compartir en las redes sociales

Back to Top ↑