Darío Martín Publicado el . Última actualización el

Darío Martín:“Ya nada te hace sentir indiferente en China”

Habiendo vivido apenas nueve meses en China, he tenido la gran suerte de vivir de cerca una serie de acontecimientos clave que ya forman parte de la historia de este país. Aterricé en Beijing con el ocaso del año de España en China, y sin apenas tiempo para instalarme llegaron las fuertes nevadas del mes de Febrero que acaparaban las portadas de la prensa internacional ante el esperado año de la rata, que rige el horóscopo chino.

Mi idea de China ha cambiado mucho desde que resido aquí. Desde España se ve como un fenómeno que se puede resumir en una serie de tópicos. Cuando la descubres por dentro te das cuenta realmente de sus dimensiones, de todo lo que fluye a través de su cultura, su sociedad, forma de vida y entramado de religiones o etnias de la más diversa índole. La cocina deja de ser china y se convierte en un compendio gastronómico de diferentes provincias que poco tienen que ver unas con otras.

Aprender su idioma y su escritura representa todo un reto a largo plazo cuya recompensa puede ser de un valor incalculable. Y sin embargo en ocasiones, te das cuenta que la magnitud de China se puede extrapolar a España. No debo ser el primero que piensa que España es el país de la UE más parecido al gigante asiático. A pesar de nuestras diferencias culturales hemos vivido situaciones parecidas en períodos históricos diferentes, y eso se transmite en la calle, donde a la gente es feliz y le gusta pasar su tiempo a pesar de tener un arraigado sentido familiar, como bien ocurre en nuestro país.

En apenas nueve meses colecciono en mi retina una gran cantidad de imágenes y anécdotas de las calles de Beijing, donde la diversidad es tan grande. Del clima frío en invierno al calor estival. Y ya sea a la puerta de los grandes rascacielos o callejeando por cualquier hutong de la ciudad, sigo la atenta mirada de niños y ancianos quienes parecen no terminar de entender, porque se produce este continuo desembarco de extranjeros, quienes al igual que yo vinimos a destapar un baúl lleno de sorpresas. Ya nada te hace sentir indiferente en China. Queda tanto por hacer aquí, que no puedes dejar pasar la oportunidad de ser partícipe de los retos a los que se enfrenta este pueblo. Existe cierta relación de reciprocidad entre lo que uno es capaz de aportar durante su estancia en China y lo que China pueda llegar a aportarte a ti, de la cual el individuo siempre sale beneficiado.

Darío Martín, técnico de comercio exterior de la Cámara de Comercio de Madrid e IFEMA

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