Cine Amor bajo el espino blanco

Published on marzo 21st, 2013 | by redacción

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Amor bajo el espino blanco

Fotografía
Guión
Actuación
Valoración

Summario:

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La novela de Ai Mi en la que está basada esta película ha vendido más de tres millones de ejemplares desde su publicación en 2007 y fue seleccionada por la revista semanal “Asia Weekly” como la Mejor Novela del Año en lengua china (aplaudida por otros autores, críticos y lectores en todo el mundo).

Hoy queremos hablaros de ‘Amor bajo el espino blanco’ (山楂树之恋), del director Zhang Yimou, claro referente de la conocida como “Quinta Generación” de cineastas chinos. En los años 70 durante la Revolución Cultural (1966-1978) el presidente Mao llamó al pueblo chino a la construcción de las llamadas “aulas rurales”. En respuesta, las escuelas enviaron estudiantes y profesores a los pueblos. Jing (Zhou Dongyu), una ingenua estudiante de secundaria de la ciudad deberá trasladarse a un remoto pueblo en la montaña para su “reeducación”. Su padre ha sido encarcelado por “capitalista” -es un preso político- y su madre, que ha pasado de profesora a limpiadora, lucha para alimentar a sus tres hijos. Nada más llegar a su destino Jing conocerá el famoso “árbol de los héroes’ (el espino blanco), del que se dice que da flores rojas -aunque normalmente son de color blanco- debido a que durante la guerra contra los japoneses, los soldados chinos nutrieron con su sangre las raíces.

A partir de entonces, será un miembro más de la familia del Sr. Zhang (Li Xueijan), donde sin ser una carga deberán ayudar y realizar sus trabajos de reeducación -en su caso, escribir sobre el famoso espino-. Jing sabe que tanto su futuro como el bienestar de su familia dependen de su buen comportamiento y de la opinión final de las autoridades, pues si todo va bien podría llegar a ser profesora. Pero bastaría con un error para arruinar sus vidas. Su prudente y tranquila existencia se ve trastocada cuando durante su reeducación conoce y se enamora de Sun (Shawn Dou), el encantador hijo de un militar de élite que trabaja en la unidad de geología de la zona donde ha sido designada Jing y que también forma parte de esa familia “rural”, siendo el “hermano 3º”.

Un romance entre ellos es impensable, o al menos muy complicado y peligroso. Pero la atracción es mutua, poderosa e inevitable. Nadie debe enterarse y menos aún la madre de Jing (Xi Meijuan). Pero de pronto Sun desaparece. Cuando vuelve, Jing se da cuenta de que algo ha cambiado. Deberá revisar sus ideas acerca del amor, el honor y la lealtad antes de decidir en lo que cree realmente. La vida de ambos nunca volverá a ser la misma…

“Escribes bien, pero escribir propaganda es desperdiciar tu talento. Entonces debes escribir sobre el espino, pues al menos sus bayas son rojas…”

Amor bajo el espino blanco

‘Amor bajo el espino blanco’ nos devuelve al Zhang Yimou que sabe retratar como él solo sabe un periodo como fue la Revolución Cultural a través de historias paralelas que transcurren durante el mismo. En este caso, una vuelta del director de la quinta generación a una historia de amor; Un amor inocente visto a través de los ojos de sus dos jóvenes protagonistas. Unos protagonistas que tendrán que lidiar con los obstáculos que la revolución puso en su camino y que nos harán participes a los espectadores de su bonita historia, donde cuando están juntos todo parece cambiar.

En un tono visualmente poético y armonioso, Yimou nos muestra en primeros planos los momentos donde hacernos cómplices de dicha relación, de como poco a poco gracias a los gestos, los detalles o las miradas, el amor va floreciendo en ellos, como lo hacen las flores del espino blanco. Un amor inocente, donde cada paso debe de ser medido con cautela, aunque a veces los sentimientos se dejen llevar. Un amor que me recuerda indudablemente al de ‘El Camino a Casa’, de esos que cada día se ven menos en el cine y que al menos en mi humilde opinión, no se olvidan fácilmente.

Y es que ‘Amor bajo el espino blanco’ para algunos puede parecer una historia de amor demasiado edulcorada, pero son esos detalles los que te dejan un buen sabor de boca -más aún conociendo la situación que supuso la revolución cultural para miles de personas y que a pesar de todo, supieron como los protagonistas, llevar sus vidas de la mejor manera posible-. Son esos detalles y gestos de complicidad ante el férreo control como darse un abrazo a través del espacio separado por un río, el cogerse la mano por primera vez o el vendarte los pies para curar tus heridas los que se quedan en la retina y en la memoria, y los que hacen de esta historia una buena cinta. En aquella época, las personas expresaban sus emociones de otra forma, pero realmente las expresiones superaban a la época.

“Mi madre no me deja enamorarme antes de los 25, ¿Qué pasará si no podemos estar juntos entonces? Qué esperaré toda mi vida…”

Como no, aparte de la historia es innegable el buen trabajo de Yimou y su equipo que dotan a la película de una fantástica ambientación, desde los paisajes hasta los decorados elaborados para la ocasión, pasando por esos planos y uso del color que, sin ser tan marcado como en otras obras (‘Hero’, ‘La maldición de la flor dorada’,…) solo Yimou sabe conseguir.  Una obra que nos devuelve a sus primeras historias como ‘El camino a casa’ o ‘Vivir’, donde encontramos una buena historia intimista que con una narrativa simple y mínima, fluye sola con sus personajes.

Una historia donde los contrastes están muy presentes, donde se demuestra que entre blanco y negro -o rojo- puede haber nexos de unión, donde entre seguir las pautas establecidas y la inquietud y deseo de cambio puede surgir un primer amor como el de Jing y Sun. Y como no, aunque el uso del color no es tan llamativo como en otras obras del realizador chino, en esta ocasión no era necesario más que el uso de una -fantástica- fotografía sobria donde destacar el rojo. Si, el color que podemos relacionar con el comunismo de Mao, pero que también es símbolo del amor, de la pasión y de la suerte, como el color de las bayas del espino blanco, del bañador o de la chaqueta de Jing.

Para terminar, no quiero dejar de lado el destacar dos aspectos más de la cinta. Por un lado, la fantástica banda sonora compuesta por Chen Qigang, que aporta melancolía y realza los momentos más significativos de la obra, aún estando en un segundo plano. Por otro lado, las magníficas interpretaciones de dos actores noveles como Zhou Dongyu y Shawn Dou que, sin tener una filmografía a sus espaldas, sienten más que actúan y eso es algo que se agradece como espectador, que da mayor realidad a sus papeles. De hecho, ella se llevó el premio a mejor actriz de la 56 Seminci de Valladolid.

“Déjame tranquila, siempre he tenido miedo a cometer errores. Esta vez no tengo miedo…”

Dirigida por Zhang Yimou, la película cuenta con un guión de Yin Lichuan y Gu Xiaobai (basado en la obra de Ai Mi). Entre su elenco encontramos a Zhou Dongyu, Shawn Dou, Chen Taisheng, Rina Sa, Xi Meijuan, Li Xuejian, Lü Liping, Sun Haiying. El Director de fotografía ha sido Zhao Xiaoding y la banda sonora ha sido compuesta por Qigang Chen.

Lo mejor: El desarrollo de la historia de amor, las interpretaciones.

Lo peor: La escena final en contraste con el conjunto. Podía haberse quedado en una voz en Off como la de cierre.

Más información sobre la película y cine asiático en Blog Visual

Por Todo China el .

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