El último viaje del juez Feng Publicado el . Última actualización el

El último viaje del Juez Feng

Salva Navarro (Blog Visual)

Hoy os queremos hablar de una interesante cinta, galardonada con el Premio ‘Horizontes’ a la película revelación del Festival de Venecia: ,’El último viaje del juez Feng‘, donde la justicia es impartida de ciudad en ciudad mezclando tradición y modernidad. Una justicia que, como reza el título de la misma, se lleva a lomos de un caballo entre pueblo y pueblo (Courthouse on the Horseback).

Nos encontramos en el Cantón de Ninglang (Provincia de Yunnan), al sudoeste de China. Un tribunal ambulante recorre los sinuosos caminos en su gira anual. El viejo Feng es el juez. Su secretaria, Tía Yang está a punto de jubilarse. Les acompaña el joven juez Ah-Luo, que se estrena en esto de las giras. Un caballo viejo transporta la insignia nacional, los expedientes y todas sus pertenencias.

Un viaje fuera de lo común por la China rural y sus minorías étnicas, en donde, a través de los conflictos, se nos muestran tradiciones y leyes ancestrales y cómo la justicia del Estado choca con la sabiduría campesina. En este último viaje, en el que Feng tratará de enseñarle a un discípulo la importancia de la justicia y cómo impartirla, se da cuenta del sinsentido de su misión, de las limitaciones y de lo absurdo de un sistema y de un gobierno al que le queda enorme su territorio, de un país abocado a huir de sí mismo. Y entonces, sólo entonces, ve todo lo que se ha quedado en esos caminos terregosos al borde del abismo: él mismo.

Feng, el juez de paz de esta maravillosa película encarna esa sensación abismal, caminando siempre al borde de las increíbles gargantas de Yunnan, entre unos paisajes donde el ser humano no deja de ser minúsculo en comparación a la amplitud de su belleza. Feng es astuto, bueno y posee una gran sabiduría basada en su experiencia. Reúne un gran sentido de la legalidad y un enorme respeto por las tradiciones y la complejidad de los seres humanos.

“Tiene que jubilarse antes, se supone que los jueces son profesionales. Creemos que eso lo entiende, esperamos que cumpla con su última misión…”

Feng, representante del estado, tiene que llegar a esos remotos lugares a pie, acompañado de un caballo. No hay otro modo. Y consigue llegar allí donde no llega el Estado, dispuesto a poner (o a imponer) su orden, la ley, en el caos. Pero se topa con una gigantesca contradicción, pues ya hay un orden y una ley, distintas a las que él conoce. Feng es, por eso, un personaje lleno de impotencia, la del propio estado chino al que representa.

Un país que es visto desde fuera como una gran potencia -que lo es-, pero aún impotente consigo mismo. Una nación que ha intentado mantener el control recargándose de símbolos y uniformes, de rígidos protocolos y formalismos, cuando no de brutales represiones. Todo eso, frente a una cultura y una historia milenaria, que sigue discurriendo a su ritmo en cada punto del mapa, y en las que siempre la moral y la religión han ido de la mano, de Confucio hasta nuestros días.

El último viaje del Juez Feng

Por su parte, Tía Yang es la fiel colaboradora que ha acompañado a Feng durante más de 20 años, en un papel similar al de una secretaria. Éste va a ser su último viaje y, quizás, su última oportunidad para confesar a Feng esos sentimientos que le ha estado ocultando durante todo este tiempo. Unos sentimientos de los que ambos son conscientes que poseen, pero que nunca se han atrevido a mostrar abiertamente.

Y no podemos olvidarnos del joven Ah-Luo, quizás la muestra más significativa de juventud. En esta primera “gira” quedará demostrada su inexperiencia, que es intransigente y apasionado y que representa los nuevos aires que soplan en la China actual. En contra de los viejos métodos del Juez Feng, el joven provocará un litigio sin solución al raptar a su novia, cuando no le permiten casarse con ella.

“El emblema nacional es para nosotros como Buda para vosotros…”

Siempre nos han gustado las películas que narran con sencillez y buen hacer las tradiciones y costumbres más arraigadas de cualquier país. ‘El último viaje del juez Feng’ es una de esas cintas, en las que descubrimos la fusión que existe en muchas zonas (en este caso de China) entre la modernidad y la tradición, entre la justicia que imponen estos jueces ambulantes y la justicia tradicional (regida por otro tipo de leyes) que ha predominado en zonas rurales desde antaño.

Al igual que muchas obras orientales, el ritmo es bastante sosegado, pausado, tranquilo…la historia va brotando lentamente. Si bien al principio puede costar acostumbrarse, sólo hay que esperar un poco para meterse de lleno en la trama y degustar la brillantes y la sutileza con que ha sido contada, dando una mención especial a la resolución de la misma.

Liu Jie, que se ha dedicado especialmente a la dirección de fotografía, da el salto a la dirección en ‘El último viaje del juez Feng’, su ópera prima. El guión es obra de Wang Lifu y en esta ocasión, la fotografía se la ha dejado a Harrison Zhang, quien nos brinda unos magníficos planos donde destacan especialmente los paisajes. El sonido, por su parte, es cosa de Yang Xin.

La película está protagonizada por Li Baotian (juez Feng), Yang Yaning (Yang) y Lu Yulai (Ah-Luo), entre otros, que nos brindan unas interpretaciones magistrales y son un punto más en favor de la cinta, pues gracias a ellos todo es mucho más real. Los personajes consiguen transmitir al espectador para así acercarnos más si cabe a esa realidad.

En definitiva, ‘El último viaje del juez Feng’ es una película para sumergirse en ella y transportarse ante nuevas costumbres y tradiciones. Seguro que descubriréis una historia emocionante entre la tradición y la modernidad.

Tráiler de la Película

 

Pueden conocer más sobre la película en Blog Visual 

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